Resulta que la intención era tener un momento de paz antes de terminar el año para dejar aquí constancia de mi recuento del ciclo que termino hoy. Este año tuvo, como algunos anteriores, pérdidas muy dolorosas, tristezas que marcan el alma y que enseñan a caminar de nuevo pero la de este año vino a darle un poco de orden a todas las demás.
El que dejó esta realidad fue mi Abuelo, el patriarca, el más grande y el que según él mismo se iría primero. No fue así, le ganaron la carrera varios más, pero ahora con su partida el ejercicio mental fue más sencillo, confundir fechas a todos nos puede pasar y más en un sistema que sale en defensa del alma. Entonces no es que uno quiera olvidar.
Al mismo tiempo de las tristezas este año me dio para seguir disfrutando a las mujeres con las que me ha rodeado la vida, dos rizos y un par de ojos que me llevan a conocer el universo en un instante, que son como mi "aleph" personal. Así como el del poeta, pero mío.
Entonces queda la duda eterna: ¿fue un buen año? claro que si, la muerte no ha aprendido a derrotarnos a aquellos que la desafiamos con amor, con deseos, con sueños, pero sobre todo con las ganas de cumplirlos día con día.
Se termina un año y para muchos es la oportunidad de renovarse, de cerrar los ojos por unos segundos y creer que serán mejores el siguiente. Hoy yo les propongo dejar esa costumbre y renovarse cada día, cerrar los ojos y saberse satisfechos del deber cumplido. El año no serán, como no son para mi los muertos, las ausencias, las tristezas o los éxitos; es más bien entender que tenemos que caminar, luchar, jugar y amar.
Vaya pues el recuerdo a los que ya no estuvieron y sépanse amados por siempre, vaya también el 2011 que de una u otra forma nos marcó a todos los que decidimos saborearlo y bienvenido el siguiente, tratemos de hacerlo mejor todos los días, todas las noches, hasta que esa que llaman eternidad venga a visitarnos.
