miércoles, 12 de agosto de 2009

De juegos y saltos

Nos jugamos cada día no sólo nuestra rutina; todos los amaneceres apostamos por cualquier posibilidad, la de una flor, la de un abrazo, la de un sueño y así es como recorremos las horas.
Es en ese albur que vamos cosechando risas y llantos (no siempre se gana), y todos ellos los guardamos en algún lugar de la memoria. Pero son aquellos que guardamos en la memoria del alma, si esos que dejan cicatrices los que quedarán siempre más cercanos para el momento en que se requieran, así cuando sentimos que la vida ha perdido interés recurrimos a ellos para volver a llorar, a reír, a soñar y eventualmente a amar.
Por eso siento que la circunstancia última es el sentimiento, tu mano sobre la mía, tus ideas y mis sueños... tu y yo.

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