lunes, 23 de agosto de 2010
Se fueron ya las horas y los minutos, quedan acaso los segundo y su terquedad, su deseo inagotable de avanzar, cumplen su ritual como Prometeo cumplió sus engaños.
Es así que decido avanzar a campo abierto y vendrán a comentar. Exponerse al cambio climático (al de siempre, no al nuevo, acaso intruso) nunca será agradable la lluvia, el frío; pero el castigo no es acción, el castigo es la omisión. No tenerte para refocilarnos y olvidarnos del gélido clima, no encontrar el fermentado helado en tiempos de calor.
Es por eso que ahora que ya no están, extraño a las horas, los minutos...
martes, 10 de agosto de 2010
Vamos guardando las horas para después, para cuando hagan falta.
Te propongo respirarnos; cuelga mi alma en tu balcón.
No somos más pequeños, jugamos todavía y nos escondemos por que la búsqueda es el motor, el deseo de seguir. Quisiera no encontrarte nunca... bueno sólo de noche y cuando duermes.
El sol se acerca ¡exijo se libere!.
sábado, 7 de agosto de 2010
Uno
Y va de nuevo la noche, tu lluvia y el destello del recuerdo,
te pienso en lo dulce y en el fondo de una tarde.
Arriba sólo el ruido, tu sueño, tu alma que muerdo,
cada gota que escurre me despierta del sueño que arde.
martes, 3 de agosto de 2010
Pues pasaron demasiados días, entre el desasosiego del invierno, el frío de saberte perdido para siempre y el calor de mayo que renovó las esperanzas pero ahora que estrenamos mes retomamos no tanto el camino como el andar que no necesariamente hace camino.
El tema tiene que ser la media noche, es la hora cero (literal) y más allá de películas de horror y temas recurrentes, es justo la hora donde empiezo a contar en regresivo: los días, los ojos, el fuego, tus sentidos. ¿Qué tiene la hora?, ¿Dónde comienza la ceguera?.
Vamos pues briosos y necesitados de hablar, no necesito que me escuches sólo que leas y recuerdes, yo también soy tu camino.
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