martes, 10 de agosto de 2010

Vamos guardando las horas para después, para cuando hagan falta.
Te propongo respirarnos; cuelga mi alma en tu balcón.
No somos más pequeños, jugamos todavía y nos escondemos por que la búsqueda es el motor, el deseo de seguir. Quisiera no encontrarte nunca... bueno sólo de noche y cuando duermes.
El sol se acerca ¡exijo se libere!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario