jueves, 23 de septiembre de 2010

Por orden de importancia (2)

Hoy que cumples años, tengo que hacer el recuento de lo que me has dado y realmente no es mucho:
Gracias que rondaba tus instalaciones conocí a la que hoy es mi esposa,
mujer tan brutalmente honesta, que me avasalla con su amor y por su belleza y que me entregó dos hijas que mueven mi mundo hacia mejores fronteras,
fronteras que no se han convertido en aduanas gracias a que me diste la herramienta para ser un profesional,
profesión que me ha ayudado a llevar el sustento a la casa y que me ha permitido aportar mi esfuerzo para mejorar nuestro país,
País que hoy se rinde a tus pies por que aún cuando hoy cumples 100 tienes el vigor para ser el lazarillo hacia un futuro mejor,
futuro que no se entendería sin ti y el sin fin de actividades educativas, culturales, de investigación y deportivas.
Te darás cuenta entonces que efectivamente no es mucho lo que me has dado, pero si es lo más importante de mi vida, Gracias
Por tus primeros cien años, por los muchos que vendrán; pero sobre todo por tu entereza, por tu grandeza y porque tus colores son los primarios en mi vida, GOYA.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Por orden de importancia (1)

A Tere que con su recuerdo me llenó de alegría la madrugada.

Hoy leí de ti y no supe moverme, me di cuenta de que recuerdo poco. Me olvidé ya... no es cierto, nunca recordé tu cumpleaños, es más creo que ya que va a cambiar el día lo recuerdo menos, pero si recuerdo tu olor a eterna sonrisa, recuerdo nuestra última comida, ¡carajo! hasta recuerdo el color de los calzones que usabas entonces.

Hoy los chinos de mi hija me recuerdan diario a ti, como sus berrinches me recuerdan a Lorena o como su media sonrisa a Raúl. He descubierto la verdad en esa frase de que estamos justamente donde debemos estar, no es que mi hija se parezca a mi, pero están ahí todos los que he amado y si, en sus chinos estás tú.

Cuando me recordaron de ti pensé que me había invadido la nostalgia, pero me doy cuenta que no he dejado de sonreír. Eres desde donde estés una de las más bellas razones para recordar, para sonreír, para amar. Gracias otra vez por haber estado, pero sobre todo por que siempre seguirás estando. Besos tantos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Nuestro afán pero sobre todo nuestra necesidad de celebrar nos llevan a celebrar el inicio de una guerra que concluyó 11 años después y una Revolución que en poco ha mejorado la condición del porcentaje mayor de habitantes en este país. Pero hoy si entiendo esa necedad, día tras día nos golpeamos contra una terrible realidad, acá no estrellan aviones contra edificios, pero el temor es más real, menos paranoico.
Hoy encontramos niños armados, coches bomba, pero sobre todo la vulnerabilidad que representa el no tener instituciones que garanticen nuestra convivencia. Hoy estamos tan abatidos que no podemos denunciar al vecino que amenaza con un arma a todo aquel que ose verlo despectivamente. Hoy los delincuentes saben que controlan un sistema que fuimos perfeccionando durante años; el culto al dinero, aquel que lo posee es dueño también de armas, policías, alcohol, drogas, jueces, verificadores municipales, en fin de lo que se necesite para continuar con el negocio caminando y efectivamente son ellos los que hoy tienen un mayor ingreso. Preocupante es el tema del desempleo no por que se traduzca en personas buscando afanosamente el sustento sino que pueden encontrar este camino más sencillo y rápido. Las ganancias son descomunales y el poder se ha vuelto descomunal.
Por eso necesitamos celebrar algo, lo que sea e incluso derrochar dinero para exhibir una institución que también ha sido rebasada por los delincuentes. Hoy gritamos, nos emborrachamos (total si matamos a alguien manejando sólo pasaremos 90 días en prisión, ¿verdad Celia?) y cantamos. Mi esperanza es que utilicemos ese impulso para renovarnos, purificar nuestras pequeñas o grandes culpas y poder salir a la calle a defender este lugar que nos maravilla y nos soporta diariamente.
Si seguimos callando, si continuamos adorando al dinero, si pensamos que las faltas que cometemos no son tan graves, seguiremos siendo delincuentes, seguiremos por un camino que lleva al miedo.
Si quieres seguirlo, síguelo pero no reclames, no estés chingando.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pues resulta que también hay temas que no dan vueltas, son más bien visitantes recurrentes pero esporádicos. Tiempos para celebrar: una independencia que nunca logramos (¿quisimos?) consumar y una revolución que dejó muchos muertos, pero más esperanzas heridas y que hoy no se logran recuperar.
Es cierto que me fui llenando de orgullo por haber nacido justamente en este lugar. Tanta historia, cultura, recursos naturales y demás que nos entregan su camino para seguirlo firmes y con la cabeza en alto; pero hoy creo que el miedo nos está venciendo, tantas balas que se han ido acercando, tanta impunidad que nos ha ido cercando y en el medio nosotros, los más, los que compartimos el objetivo de una vida con calidad y calidez. Nosotros que tenemos miedo.
Pero ya dije, somos los más y es ahí donde encontraremos la fuerza para construir una nueva realidad, la tarea es re-fundar nuestra educación en el respeto, en el civismo, en ideas que nos permitan tolerar a aquellos cuya razón difiere de la nuestra. Todos son creencias. TODOS NOS VAMOS A MORIR.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Reclamo

Todo serán ya eternamente palabras de agradecimiento, muestras de amistad y mejor aún de complicidad, pero yo y tal vez sea el único te quiero reclamar Germán por haberte muerto.
Ya se que tenías cáncer, que 66 años, que el sereno...
Contigo se va la crónica cotidiana de tu columna, los re-clamos de justicia a las muertas de Juárez y el seguimiento de Montiel, ya no serás el ángel en sus misteriosas formas: Gaceta, Monumento o sólo habitante de la noche. Pero contigo también se va otra de las razones para sonreír en el día recordando a mi papá (ese que te ganó la carrera hace un par de años) porque fue en tu columna donde también coincidíamos, las risas, los cafés y los tabacos en la mesa y tu alegría contagiosa tu forma única de sublimar el hecho cotidiano. Tantas tardes nos acompañaste que leerte en las mañanas era tenerlo también a él cinco minutos más; por eso mi reclamo y mi enojo, ¿no podías ver acaso esas pequeñeces y volverte eterno? Bueno, al menos morirte después que yo, digo...
Ahora me siento bastante estúpido sentado, llorando y sintiendo tantas cosas.
Se que descansarás en paz, un hombre que vivió tan de frente no puede sino irse en paz, casi de puntitas (así se fue también él), en orden, sin escándalo.
Cuídate tanto y si lo ves por allá dile que lo extraño, que en algún tiempo... en algún tiempo...