Nuestro afán pero sobre todo nuestra necesidad de celebrar nos llevan a celebrar el inicio de una guerra que concluyó 11 años después y una Revolución que en poco ha mejorado la condición del porcentaje mayor de habitantes en este país. Pero hoy si entiendo esa necedad, día tras día nos golpeamos contra una terrible realidad, acá no estrellan aviones contra edificios, pero el temor es más real, menos paranoico.
Hoy encontramos niños armados, coches bomba, pero sobre todo la vulnerabilidad que representa el no tener instituciones que garanticen nuestra convivencia. Hoy estamos tan abatidos que no podemos denunciar al vecino que amenaza con un arma a todo aquel que ose verlo despectivamente. Hoy los delincuentes saben que controlan un sistema que fuimos perfeccionando durante años; el culto al dinero, aquel que lo posee es dueño también de armas, policías, alcohol, drogas, jueces, verificadores municipales, en fin de lo que se necesite para continuar con el negocio caminando y efectivamente son ellos los que hoy tienen un mayor ingreso. Preocupante es el tema del desempleo no por que se traduzca en personas buscando afanosamente el sustento sino que pueden encontrar este camino más sencillo y rápido. Las ganancias son descomunales y el poder se ha vuelto descomunal.
Por eso necesitamos celebrar algo, lo que sea e incluso derrochar dinero para exhibir una institución que también ha sido rebasada por los delincuentes. Hoy gritamos, nos emborrachamos (total si matamos a alguien manejando sólo pasaremos 90 días en prisión, ¿verdad Celia?) y cantamos. Mi esperanza es que utilicemos ese impulso para renovarnos, purificar nuestras pequeñas o grandes culpas y poder salir a la calle a defender este lugar que nos maravilla y nos soporta diariamente.
Si seguimos callando, si continuamos adorando al dinero, si pensamos que las faltas que cometemos no son tan graves, seguiremos siendo delincuentes, seguiremos por un camino que lleva al miedo.
Si quieres seguirlo, síguelo pero no reclames, no estés chingando.
Chidisima pluma primo. Pasa por mi congal, no es muy bueno, pero el intento se hace. Saludos.
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