Entonces somos dos, no importa la neblina, corremos el riesgo, volamos.
Y si, nos rodean las contra-indicaciones: te odio pero las señales son para que vengas; detesto tu olor pero te abrazo; me acostumbro a ti y me voy.
Pero no es irse por huir, no podría dar un paso sin ti, me alcanzas, corro, me caigo, te levanto, jugamos y a la hora del amor yo doy y tu recibes (física), los dos nos entregamos (química). Acabo hablando en primera persona, ¿sólo soy yo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario