miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cumpleaños

Ya son algunos años sin su voz felicitándome, ya dejé atrás el tiempo de esperar la llamada sabiendo que no llegaría, aún así la tristeza de que no suene el teléfono no se desvanece del todo. Las felicitaciones son diferentes ahora, muchas vías de comunicación, velocidad pero no cercanía. Abrazos electrónicos que ciertamente acomodan el alma y le dan un nuevo sentido a la celebración.
Como siempre pocos para celebrar pero siempre los más grandes, los que no se van y esperan, los amigos.
Desde ya empieza el festejo y el mejor regalo es darme la oportunidad de extrañarlos, de llorarlos pero hoy sabiendo que me abrazan en la distancia, su cercanía son los gestos de los que vienen después, de las nuevas guías, de sus ojos y sus llantos.
Me abrazo y me festejo.

martes, 14 de diciembre de 2010

El desafuero de hoy

Y resulta que al buen diputado (es broma, si) Godoy Toscano le quitaron un poder que conservan los legisladores como reminiscencia de unas décadas de gloria, de un vulgar despliegue de poder y resulta que el motivo es lo de menos que el narco, que su "tuta" madre, que cualquier cosa.
Lo triste es que los que hoy votaron, ayer lo ayudaron a esconderse y no sabemos si a "entrarle" a ese juego, en verdad ya no importa.
Lo preocupante es que hubo muchos que se sintieron traicionados, aquellos a los que les gusta un sistema sencillo de trabajo yo gano, tu ganas, todos ganamos y que sea ilegal no importa mientras nadie diga nada (o lo grabe en video) y entonces ese modo de vivir con negocios "honestos" se tambalea y con él una forma de vida, casi una religión.
El narco nos ha permeado como sociedad porque les estamos enseñando a nuestros hijos que el dinero es sinónimo de éxito, que no importa cómo pero que sea mucho y de preferencia con poco esfuerzo, el juego es sencillo y como de todas formas te mueres pues lo mismo da que sea en un año lleno de dinero o en diez viviendo en la miseria.
Mi pregunta es la de hace un tiempo: ¿y las clases de civismo dónde quedaron?
Y por cierto, pasarse un alto, manejar a exceso de velocidad o peor aún borracho también es delito y la mordida que das para librarte también fomenta al narco y la violencia.

El juego

Te empiezo a entender, el amanecer ese que no se olvida, yéndonos a la distancia y el mar... Siguen por acá los horrores, los temores y la alegría de saberme leal, de saberme hombre, de haber trabajado cada día y de estar siempre tras los amigos.
Me reclamarán algunos que me voy, pero saben los cercanos que jamás me he ido, me alejo, juego a esconderme y es ahí donde nos damos cuenta de que no podemos vivir sin nosotros, somos nuestro mal necesario, nuestra cruz de oro. Los reencuentro, los entiendo y nos volvemos a ir, el juego es sencillo cuando te decidiste a jugar, el único requisito es respirar y encontrar razones para coincidir a pesar de los años.
Siempre estarán los que quieren estar, los que en algún momento soñamos o platicamos, los que nos trepamos a cantar en la mesa de un bar, los que amanecimos y atardecimos y volvimos a amanecer. estás tú y estoy yo.
Curiosamente se vale también pegar y morder y aventar, lo que no se permite es el pellizco de corazón, para eso están el resto, aquellos que no entienden, los que juzgan, los que ya no se dan la oportunidad de jugar.