martes, 14 de diciembre de 2010

El juego

Te empiezo a entender, el amanecer ese que no se olvida, yéndonos a la distancia y el mar... Siguen por acá los horrores, los temores y la alegría de saberme leal, de saberme hombre, de haber trabajado cada día y de estar siempre tras los amigos.
Me reclamarán algunos que me voy, pero saben los cercanos que jamás me he ido, me alejo, juego a esconderme y es ahí donde nos damos cuenta de que no podemos vivir sin nosotros, somos nuestro mal necesario, nuestra cruz de oro. Los reencuentro, los entiendo y nos volvemos a ir, el juego es sencillo cuando te decidiste a jugar, el único requisito es respirar y encontrar razones para coincidir a pesar de los años.
Siempre estarán los que quieren estar, los que en algún momento soñamos o platicamos, los que nos trepamos a cantar en la mesa de un bar, los que amanecimos y atardecimos y volvimos a amanecer. estás tú y estoy yo.
Curiosamente se vale también pegar y morder y aventar, lo que no se permite es el pellizco de corazón, para eso están el resto, aquellos que no entienden, los que juzgan, los que ya no se dan la oportunidad de jugar.

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