jueves, 15 de diciembre de 2011
Los Colores
domingo, 25 de septiembre de 2011
Con ganas de dormir
con la mirada de tu inocencia,
con tus sueños y tus miedos,
con la música de mis silencios,
con la luz,
con sueños,
con tigo,
con migo.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Buscando la paz
viernes, 16 de septiembre de 2011
El día después
Pero regreso a que de pronto en la calle domina el silencio, el agua se encargo de llevarse los últimos desechos de la fiesta y nos quedamos con frío, sintiendonos casi desnudos. De las maravillas de vivir rodeado de tanta gente es que sin querer te cobijan con su indiferencia, pero es muy diferente salir y que vuelvas a escuchar tus pasos, a sentir que tu sombra te persigue y oler las pocas hierbas que se mantienen entre el pavimento de las banquetas.
Huele a limpio, a huele de noche y a tu recuerdo.
Es verdad que el silencio nos provoca inevitablemente una lucha, nos lleva a pelear con nuestra propia mente (el psique que le dicen) nos lleva a tratar de entender la visa y sus circunstancias; pero hoy y gracias a los cohetes que no dejan de sonar he decidido dejar de intentar, hoy vuelvo a mi, a mis humores y mis errores, a sentir que puedo sentir, a ti y a mi y a Dios. Los que gusten me pueden alcanzar.
Por cierto les dejo un beso.
martes, 6 de septiembre de 2011
Septiembre
lunes, 8 de agosto de 2011
El regreso
sábado, 2 de julio de 2011
Olga
jueves, 19 de mayo de 2011
Tú y la distancia
La falta de sueño lleva a...
sábado, 14 de mayo de 2011
Ecos de un clarín
sábado, 30 de abril de 2011
Esos locos de ayer
jueves, 28 de abril de 2011
Luces y ángeles
lunes, 11 de abril de 2011
Aprovechando el calor
miércoles, 30 de marzo de 2011
Olor a tierra
domingo, 20 de marzo de 2011
Domingo
lunes, 14 de marzo de 2011
Tiempos violentos
jueves, 10 de marzo de 2011
Recordar
jueves, 3 de marzo de 2011
Efectivamente
domingo, 27 de febrero de 2011
Equilibrios
martes, 15 de febrero de 2011
Divagando
miércoles, 9 de febrero de 2011
Reencuentro
Hoy me inundó la música, como hace mucho tiempo no lo hacía llenó ese vacío que se va haciendo a fuerza de muertes y desamparos. El ave maría guaraní logró hacer de la oficina un paraíso casi comparable al de los brazos de mi mujer.
No es que vaya a regresar el tiempo, no los veré salvo en la memoria, los ingratos recuerdos tan inconstantes como la luna del Carmina Burana un momento te endulzan, te elevan y al siguiente caes; pero hoy la música me enseñó a renacer. Son literal, tres notas de una guitarra pero en el tiempo y al ritmo preciso así no hay lugar más que para cerrar los ojos y comprender que vamos creciendo, que nos hacemos viejos y llegan las horas trágicas pero que tenemos toda la vida para hacernos de más quereres, de manos, de abrazos y besos, que 1, 20 o 100 son los años perfectos para entender el amor y hacerlo nuestro.
Luego el silencio, la alegría de haber estado a su lado, de caminar con ustedes y de llevarlos en el corazón. Pero lo mejor fue acordarme que la memoria se debe guardar muy cerca del alma, el cerebro tarde o temprano va a olvidar, el alma se encargará de recordarnos… de recordarlos.
Así los “senderos se bifurcan”, nos separamos pero si logramos tomarnos de la mano y caminar un paso juntos, nos llevaremos siempre y aquí caben todos; los más queridos y cercanos, los de paso y los que están.
