Resulta que en ciertas horas y con el aire rondando como lo ha hecho estos días, se empieza a respirar diferente, huele a limpio, a domingo y sabemos que hoy parece que nadie tiene la culpa de nada, nos vemos en la calle y nos saludamos pero lo que es mejor hoy logré saludarme yo con mis recuerdos. Será el litro de tinto que me tomé pero me encontré de tu mano y con la otra recuperé mi serenidad; entendí que faltan demasiados años, que el miedo es opcional y que el orgullo de haber estado se tiene que ganar disfrutando día con día y noche tras noche.
Afortunadamente también regresó el insomnio y las ganas de compartir y heme acá a obscuras y tecleando suavecito, depositando poco a poco la alegría de coincidir letras, recuerdos, amistades, pan, sal, muertos y vivos.
Ver nombres que han pasado, escuchar canciones que me permiten descubrir nuevas melodías pero sobre todo tu olor; golpea el recuerdo pero hoy sentí tu caricia, te reencontré porque me reencontré, te vi el alma porque con tanto aire volaron los nubarrones de la mía y se volvieron a abrir los ojos.
Esas son las aclaraciones, ¿o no?