Y a bote-pronto el silencio, acecha, sigiloso, brinca y te sorprende. Las noticias siempre dependerán de quien las reciba, el árbol en realidad cae, algunos lo escuchan, otros lo ven pero nadie lo siente como el mismo árbol y es ahí donde no podemos estar jamás; quisiera saber de tu cabeza, estar en primera fila, oler tus neuronas. El corazón no lo resistiría más de 10 segundos, por eso es que no vamos, no podemos estar ahí.
El recuerdo estalla en las vísceras con sólo un gesto.
Se siente la tierra pero nos negamos a morir.
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