domingo, 20 de marzo de 2011

Domingo

Tantas plumas han coincidido en un sólo día que la verdad siento un poco de pena siquiera de empezar a golpear las teclas. Son tantas las cosas ya dichas, pero si como hoy te sorprende el aire templado de la tarde, el sol todavía calentándolo todo y un paseo tomado de su mano en cualquier parque, camellón o automóvil, entonces respiras y entiendes, sonríes y recuerdas.
El domingo habrá de pasar, pero la sensación de que has renovado el alma ahí queda, muda hasta que vuelves al trabajo.
Tal vez por eso es que muchos van a misa en domingo, probablemente no es una cuestión mística, es algo más de recuerdo, de ganas de tomar a alguien de la mano y salir a pasear mientras que llega la noche.
Ahora, las noches de domingo tienen un sabor distinto, agri-dulce, es como acostarse en la playa muy cerca del mar, sabes que en cualquier momento te vas a llevar arena en todos tus rincones, pero aún así no puedes moverte, no quieres que se vaya...
Pero invariablemente lo mejor del domingo, es tenerte muy muy cerca, y tomarte de la mano y sonreír.

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