lunes, 11 de abril de 2011

Aprovechando el calor

Estoy convencido que a más de 25 grados centígrados las neuronas se empiezan a cocinar, razón suficiente para que todas las funciones vitales se vuelvan torpes y desganadas, la única solución real y duradera es la cerveza. He dicho. Cumpliendo a cabalidad la necesidad de apagar el calor circundante, este fin de semana me dediqué a tan ligero elíxir, pero resulta que no sólo es refrescante, también resulta demasiado celosa la espiritual bebida, no se te ocurra dejarla más de 3 minutos porque se calienta y entonces darle un trago es amargarse a lo wey el resto de la jornada, aunado a lo anterior está el hecho de que si terminas con una, en un abrir y cerrar de ojos, regresa el calor y debes consumir otra para refrescarte de nuevo y entonces una tras de otra comienzan a ocupar demasiado espacio en el estómago y ya adentro no puedes controlar el mareo que le provoca al corazón, si así como el primer beso de la niña que te gusta, ese que te deja sabiéndote el rey del universo o ya más crecido aquel beso que, como dijera Nandino, te deja con dolor de caderas.
La consecuencia te puede llevar a lugares insospechados, puede recordarte tantos momentos hermosos junto a ella o puede destapar la caja de pandora de tu corazón, el riesgo es mucho y la recompensa enorme, la decisión casi imposible. Hoy por ejemplo de me dio por recordar a todos aquellos con los que compartí el calor y la cerveza. Playas, fronteras, ciudades hoy violentas, carne, camarón, tarde, noche y mañana (en ese orden siempre) pero sobre todo y como constante gente buena, de esa a la que le gusta reír, bailar, soñar. Personas que han llenado momentos hermosos. A todos ellos un abrazo, un recuerdo y la esperanza de que me encuentren en la siguiente cerveza que destapen.

1 comentario: