jueves, 19 de mayo de 2011

Tú y la distancia

Pinche wera loca, resulta que decidiste tomar un par de vuelos para dejar temporalmente tu desértico terruño y convivir con la selva. Tal vez querías conocer la lluvia, probablemente respirar en otro idioma o simplemente viajar.

Cualquier cantidad de cosas pensé cuando me enteré (por terceros) que habías decidido irte a Camerún en una misión de ayuda, pensé por ejemplo que eras tú la que necesitabas ayuda, que querías encontrar nuevas razones; entendí después que habías partido para enseñar y pensé que aprender español a un africano era tarea inútil porque jamás necesitará el idioma siquiera para sobrevivir y por último vi que andas de la mano de Dios y pensé que de verdad habías perdido la razón, que Dios está en todos lados.

Pero la verdad es que hoy que te leo a la distancia y que se que me lees te puedo decir que a los que no quedamos en estos lares nos has ayudado a encontrarte, nos enseñaste a ver tu alma y que efectivamente Dios está en todos lados pero pasa más tiempo en tu corazón.

Que gusto que te hayas ido, pero más gusto será tu vuelta. Escuché por ahí: "...me voy dejando la puerta abierta para que a tu vuelta no dejes de entrar..."

Te abrazo.

La falta de sueño lleva a...

Nunca estarán de más unas cuantas líneas antes de dormir, cualquier cosa es buena, inclusive ahora que arrancaron las campañas en el Estado de México para lograr su Gobernatura. Quisiera que fuera más alegre el tono pero la verdad es que si es de tristeza lo pobre de las ideas, lo escaso del cerebro entre los aspirantes.
El primer anuncio que me tocó oír es de Eruviel Ávila y habla sobre el lugar donde se corta el pelo (de verdad no es broma) y de lo mucho que le gusta hacerlo ahí porque le recuerda "de donde viene", la verdad no me ayuda a imaginarme nada ni el texto ni la voz del candidato y sin embargo termina amenazándonos con que nos llevará hacia donde él fue. Lo único que se me ocurre decirle es que yo jamás me arrastraré tanto como él para lograr llevar de comer a mi familia, es decir el rumbo que el lleva NO ME INTERESA, espero que me ayude a mejorar la seguridad en donde vivo o mejor aún mejore la educación que recibe la gran mayoría de los menores en las escuelas públicas.
El otro que medio escuché fue el de Alejandro Encinas y resulta que su voz es menos entendible y sus ideas más escasas (se puede, de verdad) el se limita a prometer que el si va a terminar con el problema de la seguridad y de la falta de transporte público en el Estado.

Ninguno de los dos lanza una propuesta, una idea fresca, absurda aunque sea. Ojalá no sea cierto aquella frase de que los pueblos tienen el gobierno que se merecen, sería para mi muy triste vivir en un país tan corto de ideas, sin una luz de esperanza, con una falta de liderazgo auténtico pero sobre todo con tan poca memoria.

Ya ven, cualquier estupidez es buena, total ni me tienen que leer.

sábado, 14 de mayo de 2011

Ecos de un clarín

Ahora que te veo y que me recuerdas a los que ya se han ido ineludiblemente pienso en mi final y me da pavor, pero el verte hoy a tus 86 años, con calma, creyendo en Dios como tal vez nunca habías creído; resistiendo uno y otro embate me tranquilizo, el escalofrío que me recorría desde hace meses se ha ido. Si, lo inevitable está más cerca que nunca, sólo queda observar cómo se va tu sangre, tu fuerza; esa misma fuerza de la que nos admirábamos tantos, el verte recorrer erguido el largo camino que te tocó vivir fue y será siempre motivo de orgullo y ejemplo para los que nos quedamos.

Te conozco de hace menos años que muchos otros y eso me da otra perspectiva, ignoro si mejor o peor, simplemente diferente y hoy la disfruto como nadie. Te rezo, te encomiendo a Dios y puedo dormir en calma, dejar fuera de la casa las tristezas, esas que parecen peleas nocturnas de gatos.

Al sonido del clarín, siempre de madrugada, perfectamente vestidos y dejando atrás todo en orden; ese es el despertar de un soldado, el que heredaste , el que por convicción mantuviste hasta que la fuerza física dispuso otra cosa. Hoy de ese clarín queda el eco, la repetición eterna del sonido metálico.

Probablemente hoy fue nuestra última plática telefónica, mañana te contaré otras cosas, pero me quedo con nuestro saludo (sólo tuyo y mío) con tu apodo, con tu fuerza y si, tu sonrisa. Te abrazo abuelo hasta que allá en la eternidad nos juntemos.