Pinche wera loca, resulta que decidiste tomar un par de vuelos para dejar temporalmente tu desértico terruño y convivir con la selva. Tal vez querías conocer la lluvia, probablemente respirar en otro idioma o simplemente viajar.
Cualquier cantidad de cosas pensé cuando me enteré (por terceros) que habías decidido irte a Camerún en una misión de ayuda, pensé por ejemplo que eras tú la que necesitabas ayuda, que querías encontrar nuevas razones; entendí después que habías partido para enseñar y pensé que aprender español a un africano era tarea inútil porque jamás necesitará el idioma siquiera para sobrevivir y por último vi que andas de la mano de Dios y pensé que de verdad habías perdido la razón, que Dios está en todos lados.
Pero la verdad es que hoy que te leo a la distancia y que se que me lees te puedo decir que a los que no quedamos en estos lares nos has ayudado a encontrarte, nos enseñaste a ver tu alma y que efectivamente Dios está en todos lados pero pasa más tiempo en tu corazón.
Que gusto que te hayas ido, pero más gusto será tu vuelta. Escuché por ahí: "...me voy dejando la puerta abierta para que a tu vuelta no dejes de entrar..."
Te abrazo.