jueves, 19 de mayo de 2011

Tú y la distancia

Pinche wera loca, resulta que decidiste tomar un par de vuelos para dejar temporalmente tu desértico terruño y convivir con la selva. Tal vez querías conocer la lluvia, probablemente respirar en otro idioma o simplemente viajar.

Cualquier cantidad de cosas pensé cuando me enteré (por terceros) que habías decidido irte a Camerún en una misión de ayuda, pensé por ejemplo que eras tú la que necesitabas ayuda, que querías encontrar nuevas razones; entendí después que habías partido para enseñar y pensé que aprender español a un africano era tarea inútil porque jamás necesitará el idioma siquiera para sobrevivir y por último vi que andas de la mano de Dios y pensé que de verdad habías perdido la razón, que Dios está en todos lados.

Pero la verdad es que hoy que te leo a la distancia y que se que me lees te puedo decir que a los que no quedamos en estos lares nos has ayudado a encontrarte, nos enseñaste a ver tu alma y que efectivamente Dios está en todos lados pero pasa más tiempo en tu corazón.

Que gusto que te hayas ido, pero más gusto será tu vuelta. Escuché por ahí: "...me voy dejando la puerta abierta para que a tu vuelta no dejes de entrar..."

Te abrazo.

1 comentario:

  1. Seguro que hay un poco de razón en todo lo que has dicho, pues uno desconoce las razones de Dios, pero cuando leo cosas como estas y vivo como las que vivo, pienso una vez mas en lo bien que va el rumbo que alocadamente voy tomando :)
    se siente el abrazo, se aprecia, se devuelve docificado :)

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