sábado, 2 de julio de 2011

Olga

Hace ya muchos años que te dejé de ver, tantas cosas han pasado que no recuerdo exactamente cómo eras la última vez que estuvimos juntos y hoy me tengo que sentar y escribirte. Lo mejor será intentarlo de hoy y regresar hasta donde el alma se deje.

Tengo ya dos hijas, saben perfectamente quien eres y dónde estás, pero no tengo muchas fotos para enseñarles, pero sobre todo me gustaría tenerlas para yo poder sentirte más cerca. Me casé hace ya 8 años y todavía recuerdo tus palabras cuando entrábamos a la basílica, con todo el respeto del mundo me dijiste: "ahora si ya te cargó la chingada", ja. Cómo no acordarme de todas tus bromas y tus ganas de reír siempre, mucho y a toda hora.

Terminé mi carrera y me titulé, inclusive te pedí en mi tesis que no te fueras a morir, pero necia como eras...

Hoy mis abuelos (tus ex-suegros) ya están más cerca de ti e inclusive mi papá, a quien siempre recordabas con gratitud te acompaña allá con los ángeles.

Esas son las noticias por el momento, ya te contaré más en otra ocasión, la verdad es que de pronto me quedo sin que decirte, así como nos pasaba cada una de las vacaciones que nos veíamos, tu en tu mundo y yo en el mío a 200 kilómetros y tan distante a veces, tú en "La Pulquería" y yo en mi "Cinema Paradiso".

Te recordaré siempre por tu risa, por tu forma de acariciar pero creo que jamás podré olvidar nunca tu tristeza en cada despedida, cada amanecer con la certidumbre de mi partida, tus pocas ganas de llevarme la terminal y tus pocas esperanzas de que algún día decidiera quedarme. La verdad llorábamos lo mismo y en todas partes, Querétaro, San Luis de la Paz, Dolores Hidalgo, Monterrey, Chicago, Ciudad Victoria y demás parajes a donde me llevaban tus velas.

La pregunta hoy tiene que ser ¿porqué? en qué momento decidieron que era buena idea dar marcha atrás a su matrimonio, pero sobre todo cómo concluiste que lo mejor era mantenerte a la distancia, que era mejor abrazar tu recuerdo que tener tu mano cerca para acariciarla y sostenerme en eso momentos que la fuerza ya no daba más.

Quisiera gritarte hoy que vuelvas conmigo.

Demasiado tarde, poco valor y muchos proyectos ahora, prometo que nos veremos, en mucho tiempo pero nos veremos con el amor intacto.

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